Acordaos de ese pobre gato al que la curiosidad mató... No hay nada más frustrante que probar algo y quedarte en el camino de conseguirlo, cuando parecía ir... ¿bien? Cuando parecía estar todo por el cauce adecuado.
Y sí, definitivamente, el destino existe, pero es tan listo que te amaga su inexistencia para que te confíes y después el golpe sea más duro.
Que putada, yo pensaba que saldría ileso de esta cornada y al final voy a necesitar tratamiento periódico...
No hay comentarios:
Publicar un comentario